3/10/08

GREGORI YEFIMOVICH "RASPUTÍN"

"El príncipe Yusupov (izquierda) y un grupo de hombres habían preparado lo que sería la trampa para cazar a la bestia. En el sótano del palacio de Yusupov se disponía la mismísima tentación para un hombre de las características de Rasputín. El príncipe Yusupov y Rasputín sentados en aquel sótano lleno de manjares, con una decoración cuidada y con un hogar de leños crepitantes. Los amigos del príncipe habían dispuesto todo al detalle y esperaban en el piso de arriba el desenlace ansiado. Rasputín había sido engañado, no se imaginaría nunca que aquella sería su noche final.

Tanto la bebida como los bocadillos tenían la cantidad de cianuro necesaria como para matar a un batallón. Rasputín y Yusupov hablaron animadamente durante bastante tiempo. Rasputín comentando sus triunfos respecto a todos los intentos de asesinato que había sufrido; el príncipe, tratando de equilibrar sus nervios, pues él estaba justo en eso de atentar contra la vida de su interlocutor en aquel momento, y parecía que aquel hombre sospechaba sus intenciones.

El tiempo corría y el hombre de confianza de los zares no probaba bocado de los tentadores dulces espolvoreados con veneno, ni bebía nada de todo lo que Yusupov le ofrecía.

Cuando los nervios de Yusupov estaban por quebrarse, Rasputín aceptó una copa de vino de Crimea y comenzó a devorar los dulces mientras dialogaba en un ambiente más relajado.

Yusupov, no podía creer lo que estaba viendo, el hombre aquel había ingerido la cantidad de veneno suficiente como para voltear a un regimiento. Más tarde el invitado pidió beber Madera y se rehusó a que le cambien el vaso. El príncipe quiso persuadirlo que no era de buen bebedor mezclar bebidas, sin embargo Rasputín negó el cambio. De nada le sirvió, el Madera también estaba envenenado. Todo estaba pensado para que la presa no escapara del destino que Yusupov y sus hombres le habían trazado, según sus convicciones, por el bien del imperio.

Debilitado por el veneno, Rasputín ya parecía reconocer lo que estaba pasando. Yusupov tomó un arma y pidiendo al cielo fuerzas para terminar con la ejecución le disparó al corazón. Aquel terror humano caía sobre la alfombra de oso dispuesta junto al hogar. Al oír el estampido, los
hombres de arriba, Purichkevich (izquierda), el doctor Sukhotin y el gran conde Demetri Pavlovich (derecha), corrieron escaleras abajo. En el caos de la marcha chocaron con el príncipe que no salía de su desesperación y torpemente dejaron sin luz el sótano. Una vez restablecido el orden vieron al hombre y lo examinaron para corroborar su muerte. La bala le había atravesado el corazón. Ahora restaba la segunda fase del plan: deshacerse del cuerpo.

Subieron para ultimar los detalles del traslado hasta la isla Petrovski. Sin embargo había temor; no podían creer que habían cumplido con su objetivo y bajaron a ver si todo estaba bien. Yusupov se acercó al cuerpo y lo sacudió para verificar su estado. En ese instante Rasputín se puso de pie: roja de sangre su blusa de seda, espuma en la boca y los ojos desorbitados de odio. El príncipe casi muere de terror. El cuerpo atiborrado de cianuro tenía una fuerza irracional y estaba trenzado en fiera lucha con su verdugo.
Yusupov logró escapar y llamar a Purichkevich para informarlo de que la bestia se resistía a morir. Mientras tanto, Rasputín, alcanzó una puerta secreta y logró salir a un patio interno. "Esa puerta debía estar cerrada", pero no fue así. Los perseguidores encontraron al "teóricamente" muerto en el patio y le dispararon hasta que cayó sobre un montículo de nieve. Eran cerca de las cinco de la madrugada de aquel 29 de diciembre de 1916 y Rasputín, ahora sí, había muerto. Aquellos hombres convencidos de que en aquel acto habían salvado a Rusia no podrían olvidar jamás lo sucedido entonces. Jamás podríamos saber la suerte de Rasputín de haber vivido apenas diez meses más para presenciar
la revolución de octubre de 1917 que signaría el destino de aquélla región del planeta. Sí sabemos la suerte de Yusupov que debió huir de Rusia con su esposa Irina cuando estalló la revolución bolchevique. El príncipe se estableció en París, escribió algunos libros y realizó algunas inversiones que le permitieron vivir holgadamente. Con el fantasma de aquella noche dando vueltas para siempre en su memoria, Félix Yusupov murió en Francia en 1967. Tenía ochenta años y, aquel joven de 29 años que había dado muerte a uno de los más celebres y temidos personajes de la Rusia zarista, todavía recordaba cada detalle de lo que había ocurrido aquella noche del 28 de diciembre."

Fuente: La muerte de Rasputín de Santiago de Nigris en HISTORIAS DESAPERCIBIDAS

13 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Este personaje es apasionante. Aun dará que hablar a los estudiosos y a los artistas.

CORNELIUS dijo...

Espeluznante relato Carlos. Misterioso y siempre enigmatico Rasputín.

Coincido con Pedro en que dará aun bastante que hablar...

Un cordial saludo!

P.D. Gracias por tu correo, me metíen dicha pagina y es cierto, hay cosas muy interesantes!

Lamia dijo...

De repente me he dado cuenta de que hacía un par de días que no venía a visitarte y, jolín, qué prolífico que eres. Me ha gustado el post. Recuerdo un libro que mi madre tenía en casa cuando yo era una cría y contaba la triste historia de los Romanov. Por un momento, me has devuelto a la infancia.
Feliz fin de semana.

Isabel Huete dijo...

Leí hace muchos años un libro de esos inmensos sobre el personaje (no recuerdo el autor) y la verdad es que me impresionó el poder que llegó a adquirir y cómo manejó a la Zarina a su antojo. Me pareció un ser totalmente inmoral. En alguno de mis múltiples traslados de casa desde entonces debí perder ese libro y la verdad es que al leerte me lo has recordado y creo que intentaré encontrar otro porque ese periodo histórico de Rusia y el papel de Rasputín me parecen muy interesantes.
Estupendo recordatorio.
Un besote.

moderato_Dos_josef dijo...

Rasputín se ha convertido en un personaje tan importante que de por sí trasciende la leyenda. Un saludo!

CARLOS LABARTA dijo...

PEDRO OJEDA ESCUDERO: pues a ver qué es lo que nos muestran... Yo lo descubrí hace más de quince ´ños, casualmente, habiendo sustraído para mi sed de lectura un libro al azar en una librería de viejo en Zaragoza... Y me sorprendió muchísimo cómo un personaje así pudo haber hecho tambalear a los visibles de un Imperio.
Nos vemos!

CORNELIUS: me aleghra saber que te resultó útil... Estoy deseando comprobar lños efectos en tu blog... Un saludo y gracias por compartir este otro interés...

LAMIA: muchas gracias por tu nueva visita... La historia de los Romanov es trágicamente atrayente a cualquier edad, verdad?
Que también ú pases un buen fin de semana!
Un besazo!

ISABEL HUETE: muchas gracias... A ver si va a ser la misma edición que yo leí... Era un libro de reducidas dimensiones con tapa dura, el lomo verde oscuro y las tapas de color blanco, con grabados de plumilla con el rostro de Rasputín?
Feliz fin de semana! Ya me dirás!

MODERATO DOS JOSEF: tú también la conocías?
Qué bueno!

Muchas gracias!

Yopopolin dijo...

hombre! hay un cambio de plantilla por aqui... pues me gusta!!

salu2!!

CARLOS LABARTA dijo...

YOPOPOLIN: Muchas gracias hombre... El próximo cambio será inspirado por tu blog, porque me ha gustado mucho la idea de manufacturar y personalizar la apariencia... PEro ahroa estoy agotado.. Será dentro de un tiempo, cuandonos cansemos de lo que hay ahora... Espero que lo disfrutes... Un abrazo!

zoraida999 dijo...

No me extraña que este agotado Carlos, hay que ver el trabajo que llevas, yo soy incapaz. Sobre el relato no me sabia la historia, es increible lo dificil que es matar la mala hierba....

manuel-tuccitano dijo...

No conocía los pormenores, pero si la historia... si no acaban con él...seguro que acaba con el mundo...saludos

CARLOS LABARTA dijo...

ZORAIDA999: pues sí, es uno de esos monstruos históricos que podían haber cambiado la historia de un país, un personaje con muchas vetas, con muchas facetas, quiero decir... Lo más escatológico que he visto en cuanto a su persona es la conservación de su miembro en formol para ser estudiado... No te digo más porque hay fotografías que hablan por sí solas...!
Besos!

MANUEL-TUCCITANO: pues sí, fue un monstruo hasta el final que puso a muchos en jaque...
Abrazos!

GRACIAS TOD@S!

Isabel Huete dijo...

No, qué va, el mío era un libraco enorme (tamaño DNA4) con tapa dura, eso sí, y con una funda en papel con una foto de Rasputín que ocupaba toda la portada. Además era gordísimo, así que trataba la historia del personaje de forma bastante extensa.
Besazos.

CARLOS LABARTA dijo...

ISABEL: bueno... igual da... el m´´io era una breve síntesis de su vida, pero su encanto era la antigüedad del mismo, lo ajado que se encontraba y la sorpresa que en su día supuso para mí su lectura... Apasionante, apabullante, tremenda...

Un besico o dos!