28/10/08

¿QUIÉN HA DE LLEVAR LA RAZÓN?


¿Q significa "tener la razón", y por qué tan a menudo entramos en conflicto con otras personas tratando de defender nuestro "punto de vista"? ¿Cuál es la manera correcta de proceder cuando la opinión de otros no nos satisface, o directamente se opone a la nuestra?

Los asuntos "opinables"

Lo primero que debe considerarse antes de discutir con otra persona es si el tema es "opinable" o no. ¿Qué significa ésto? Un asunto opinable es aquél del cual no podemos decir jamás si es verdadero o falso, bueno o malo, mejor o peor. Los asuntos opinables dependen de la opinión de las personas, es decir, de sus puntos de vista personales, como por ejemplo, qué grupo de rock es mejor que otro, qué corte de pelo debe usarse este verano o qué país posee las mejores playas. Incluso cosas tan profundas como la existencia de Dios son opinables, porque no podemos aportar pruebas objetivas para demostrarlas.Leyendo lo anterior, uno puede llegar a la conclusión de que no vale la pena pelear por asuntos "opinables". Quien no piensa igual que uno mismo tiene los mismos derechos, y por lo tanto la opinión del otro es digna del mismo respeto con que se pretende que se trate la nuestra. Se puede pensar que nuestro punto de vista es mejor, más digno, más profundo o más verdadero que el del otro, pero eso no cambia las cosas. El otro puede pensar exactamente lo mismo que nosotros.

¿Q quiere quien pelea por un asunto "opinable"? Que le "den" la razón. Que otros admitan que la tiene. Que acepten su verdad personal como propia. Detrás de quien hace ésto siempre hay una intención autoritaria (deseo de imponerse a los otros), y paternalista (creerse mejor y superior a los otros). Seguramente tú no quieres ser uno de éstos, y de seguro preferirías que te den la razón porque has convencido a tu interlocutor, antes que porque le inspiras temor o un desmedido respeto. El problema es que con los asuntos opinables nadie tiene la razón. ¿Para qué pelear por ella, entonces?

Muy distinto es cuando se discute sobre hechos concretos o sobre datos de la realidad. Si una persona te dice que América es una provincia de España tú sabes, con total certeza, que está equivocada. En estos casos es legítimo que trates de explicarle al otro dónde está su error, y hasta que discutas un poco tratando de convencerlo. ¿Qué hacer si tu interlocutor no acepta tus argumentos y se empecina en su equivocación? Pelear no, por supuesto. Si ya sabes que tienes la razón, ¿qué sentido tiene entrar en conflicto? Lo que corresponde es que indiques al otro claramente cual es tu punto de vista, le señales algunas posibles fuentes objetivas de información donde se demuestra que tienes la razón (una enciclopedia, en este caso), y que luego te desentiendas. De allí en adelante es su problema, no el tuyo, si no quiere aceptar los hechos como son. Piensa un poco: ¿no es absurdo pelear cuando uno tiene la razón?

Pero hay una gran diferencia entre el error y la mentira. Cuando alguien trata de discutir apoyándose en errores voluntarios, esto es, diciendo falsedades con plena conciencia, estás en presencia de un mentiroso. Es difícil que logres convencer de algo a un mentiroso, porque se trata de alguien a quien no le importa la verdad. Lo mejor que puedes hacer en estos casos es poner en claro tu pensamiento, sin ofender ni agredir a nadie, y retirarte de la discusión.

Si la mentira, en cambio, se dirige a , es decir, si alguien dice cosa falsas sobre tu persona con ánimo de perjudicarte, es también inútil discutir demasiado. Muéstrate calmo, confiado en lo que has hecho y dicho, y de seguro las personas que escuchan te darán más crédito que al difamador. Si peleas por defender tu honor corres muchos riesgos. Si triunfas, puede que sea porque eres más grande o hábil que tu contrincante, lo cual no prueba que tengas razón. Si pierdes, ya sea porque te atinaron un golpe de suerte o porque era el otro el más poderoso, el caso es análogo al anterior. La mejor estrategia contra un difamador es mostrar una conducta ejemplar, tal que todos digan: "si está tan seguro de sí mismo, y es tan respetuoso de los otros, no puede ser un mentiroso él mismo, y por lo tanto el mentiroso deberá ser el otro".

Y si esto no da resultados, ten confianza, sé paciente, porque la mentira siempre tiene patas cortas, y a la larga o a la corta el mentiroso comete un error y se pone en evidencia.

Recuerda siempre que:
  • Si hubieras nacido en otro país lo amarías tal como ahora haces con el tuyo,
  • Si hubieras nacido en otro lugar tu religión sería otra, y creerías en ella con la misma fuerza con que ahora crees en la tuya,
  • Si hubieras nacido del sexo opuesto, o de una raza diferente, o bajo otra cultura y costumbres, pensarías de un modo muy distinto, y lo que hoy te resulta extraño e incomprensible te aparecería como natural,
  • Los insultos no te convierten en nada que no quieras ser. No eres lo que otros dicen que eres, sino lo que tú eres en realidad,
  • Las mentiras duran poco, porque para sostenerlas hacen falta más y más mentiras, hasta que finalmente todo se desmorona y aparece la verdad,
  • El honor y la razón son valores personales. No pretendas que los demás vivan de acuerdo a tus códigos, porque sin duda no te gustaría que los otros te impusieran los suyos.
Fuente: Nueva Alejandría

La verdad y la mentira

En nuestra particular definición, la VERDAD es cuando lo que se está informando sobre un hecho, suceso, materia, u objeto, por el medio que fuera: palabra, escritura, imagen, gestos, códigos, etc., coincide plenamente con ese hecho, suceso, materia, u objeto.

Cuando la información coincide plenamente con lo informado, se dice que la información es CIERTA, o sea contiene la VERDAD.

Cuando una información no contiene la VERDAD, se dice que es FALSA, y puede calificársele con una de dos opciones:

1. Es ERRÓNEA, cuando se intentó honestamente de informar correctamente, pero no se pudo tomar acertadamente toda la información exacta requerida.

2. Es MENTIROSA, cuando con mala voluntad, se le dio a la información cambios para hacerla verse diferente a la realidad que estaba describiendo.

El cambio voluntario a la VERDAD, se le llama la MENTIRA. La MENTIRA es cuando deliberadamente se hace que la información NO coincida con el hecho, suceso, materia, u objeto de la información. La MENTIRA, es un concepto usado únicamente por los seres humanos. Los animales comunicantes, no conocen ni usan la MENTIRA, por lo que podría llegar a afirmarse que los animales comunicantes sólo usan la VERDAD en sus comunicaciones.

Los seres humanos podemos a voluntad usar la VERDAD o la MENTIRA, de acuerdo a nuestra cultura y formación moral particulares o individuales. Lo ideal sería que los humanos actuáramos siempre con la rectitud de los animales: decir siempre la verdad, pero no llegamos ni a eso, porque a lo que tendemos es a aprender a usar sólo la MENTIRA.

Recordemos que la VERDAD, tarde o temprano, siempre conduce a lo correcto, a lo beneficioso. En cambio, la MENTIRA, sólo produce frutos dañinos.

Fuente: D6OK

Criterios que determinan la conducta humana y , por ende, la opinión

A lo largo de la vida el hombre existen una indeterminada variedad de criterios con los que es posible que se modele su personalidad y su conducta, sin que muchos de ellos tengan que ver necesariamente con la ética y la moral, y que condicionan su cultura y su punto de vista, su propio y particular modo de percibir la realidad circundante. La circunstancia determina en alto grado la conducta y la opinión de un ser humano. Pueden distinguirse seis niveles o tipos de criterios que determinan nuestra conducta, nuestra capacidad de opinión y nuestra opinión en sí o nuestro punto de vista de las cosas. A saber:

1. El placer y los instintos

el hombre busca lo agradable y evita lo desagradable, busca placer y evita el dolor. Aprobará lo que le proporcione satisfacción y censurará lo que le estorbe.

2. Las normas inconsistentes y el súper yo

Las normas inconsistentes son las de la cultura heredada de nuestros ascendentes en la infancia. Esas normas y valores forman parte del hombre y tienden a forjar personalidades autoritarias y rígidas, puesto que fueron siempre ejemplificadas por personas que aparecen en la infancia como una "autoridad". El hombre tenderá a opinar conforme a estas normas asumidas como propias o se revelará contra ellas.

3. La presión social

Este criterio supone que la absorción de todas las normas y valores del medio ambiente y la sociedad influye en el individuo en forma de una “presión social” que le cohibe íntimamente. El hombre tenderá a ser sociable, a moldear su opinión con tal de ser asertivo y aceptado socialmente.

4. Las normas morales y civiles

El hombre tiende a orientar y dirigir su conducta por medio de normas y leyes establecidas por terceros en algún código moral, los cuales podrían quedar en una verdadera contradicción con los propios asumidos o enseñados en la infancia. El hombre preferirá siempre unas frente a otras e irá componiendo su particular deontología.

5. Los valores apreciados por sí mismo

El hombre desarrolla valores internamente percibidos y apreciados como propios, originales y únicos. La experiencia conforma estos valores y ellos determinan una conducta que podríamos denominar "autónoma", propia de quien elabora opiniones basadas en la vida tal y como fue vivida particularmente.

6. El yo profundo

Una conciencia supervalorada de los principios propios, tiende a generar en cualquier individuo una conciencia mas clara de su yo y de su conducta. Este tipo de hombres que valorarán ante todo sus propias opiniones, valorarán sus propias apetencias como mejores, en contraposición con las manifestaciones contrarias de los otros, a los que podrá llegar a despreciar. Tenderá siempre a creer que sus valores son más profundos y elevados y pretenderá extenderlos como buenos comunitariamente.

Fuente: Slideshare

Las opiniones

La opinión es una herramienta que no sólo nos permite sentirnos libres e independientes como personas con razocinio, sino que también nos hace diferentes porque, por mucho que puedan ser semejantes, ninguna opinión es igual a otra.

Algunas opiniones orientan, otras enseñan, otras provocan conflictos, acuerdos y las más, absolutas revoluciones. El problema surge cuando una opinión es desafortunada, cuando se vierte en el lugar donde no se debe y en un momento que no procede. Y tal problema deriva en que esa opinión se hace incómoda y es susceptible de no ser respetada, incluso criticada negativa e, incluso, destructivamente.

El que una persona tenga inteligencia para labrarse sus propias opiniones debería de llevar intrínseca la prudencia de saber callarla. La gente confunde la reivindicación con algo más que no se alcanza fácilmente a distinguir.

Fuente: Lukor


Vivimos en un país demócrata en el que la libertad de expresión está más que asumida. De igual manera que se debe de tener asumida la capacidad de saber comportarse en todos los ámbitos. Si se quiere expresar una opinión y que todo el mundo lo sepa, ha de tenerse en cuenta y claro, siempre, el cómo opinar y el porqué, cuidarse mucho de que nuestra opinión, cuando sea dada como respuesta a otra opinión distinta, no sea una mera protesta que evidencie nuestra falta de comprensión de lo que otros dijeron antes. A veces, cuando opinamos y criticamos, no hemos comprendido correctamente el mensaje que nos pretendieron transmitir y, en el fondo, aquellas opiniones eran del todo coincidentes con nuestras propias posturas, pero no supimos entenderlas.
Censurar las opiniones de otros puede ser constructivo si resulta evidente su equivocación o su errática manera de opinar, pero no hemos de actuar nunca como si quien opinase delante de nosotros estuviera siempre equivocado. Valoremos siempre las opiniones de otros, incluso las que son tangencialmente opuestas a las nuestras, aceptémoslas como puntos de vista que enriquecen el nuestro propio y no combatamos por combatir. Estas luchas no sirven de nada. Nadie tiene la razón absoluta sobre las cosas que no son objetivas, que son opinables. Seamos transigentes y presumamos la inteligencia del otro para entender que lo que nos dice contiene en sí una parte de verdad.

6 comentarios:

Isabel Huete dijo...

Lo importante a la hora de intercambiar opiniones es el respeto mutuo entre los opinadores, lo que pasa es que no siempre somos tan racionales como para saber o poder ser tan correctos ante la discrepancia. Influyen elementos como el carácter (más o menos apasionado), la educación y los conflictos internos que cada uno tenga. La teoría que expones es perfecta y llena de razón pero somos humanos... demasiado humanos.
Un beso grande.

Cornelivs dijo...

FANTASTICO POST.

Es una de las entradas que mas me ha gustado, Carlos. Merece la pena ser leida muy detenidamente. Abordas con exactitud las cuestiones como la opinion, y sus diversos matices.

Estupendo.

Un abrazo.

Lamia dijo...

Ala niño. Me has vuelto a dejar sin palabras.

Esther dijo...

muy buen post de principio a fin,describes muy bien la verdad y la mentira y la naturaleza del ser humano por querer llevar siempre la verdad en su mano, sin darse cuenta que es su verdad subjetiva y no la universal..De ahí salen las discusiones de querer que el otro vea las cosas con nuestro mismo punto de vista,y eso si que sería aburrido..Es mejor que hayan diferentes puntos de vista para enriquecernos más..

Un beso

Fernando Manero dijo...

Magnífico texto. Todo un tratado sobre la opinión, sobre la libertad de expresarla, sobre el acuerdo y la controversia. Un manual de cultura cívica, que buena falta nos hace.

zoraida999 dijo...

Me gusta cuando realizas esta clases de post. Esta en la verdad o la mentira, no es tan simple como que sea verdad o mentira, las personas podemos ver como verdad cosas que para otras sean mentira....si fuera tan facil, supongo que no habria tantos problemas de comunicacion en el mundo. Cuando dar una opinion y porque callarse una opinion cuando te apetece opinar, es tan dificil controlar todo el rato, el que la otra persona inteprete lo que estas diciendo como lo quieres decir y con el mismo significado..... a lo largo de mi vida, he tendido a estar en el gris ni blanco ni negro pero eso tampoco ha servido para que se malinteprete las cosas...... Y depende en que entorno estes, ni siquiera te admiten estar en el medio, parece que deberias tener hacia tu lado y sino no estas en la verdad, pero es la verdad de ellos no la verdad de los otros. Complicado lo veo que lleguemos a entendernos aunque solo tuvieramos un idioma como vehiculo, pues hasta el mas pintado necesita demostrar que el lleva la verdad consigo y el que parece que no quieres llevarlas, quiere subirse al carro del que sabe defenderla...

Bueno, tu sigue asi haciendonos pensar....
Y de vez en cuando alguna poesia que las hecho de menos...