20/8/08

"UNA MANO EN EL DESIERTO"


He creído siempre en la amistad como un ciego.


No he considerado nunca amigo a quien no haya podido contarle alguna vez una pena propia o un problema vivido y no me haya respondido aconsejándome, consolándome o confesándose a su vez.


No he considerado nunca como un amigo, al que sólo me ha mostrado siempre una careta de frivolidad, superficial o una capa de superfluidad.


He necesitado ver siempre en él, el mismo modo de fragilidad humana que en mí mismo ha hecho habitar mi vida particular.


He sido de amigos pocos.


Hondos en cada momento.


A ellos, que aparecen en mi vida oportunamente, cuando los puedo necesitar sin esperarles, quiero reconocerles ahora mi más sentido agradecimiento por haberme dado, poco a poco, su cariño, porque cada vez que ha sido así, aun lejos en distancia, me he sentido querido.


Ésa ha sido íntimamente mi única aspiración vital de siempre y vosotros, quienes sabéis quiénes sois, me habéis hecho sentir, sin pensarlo, valioso en algo, del mismo modo que vosotros lo habéis sido para mí.


Desearía poder recopilar todo ese cariño mutuo, juntarlo todo para ahogar ahora mismo, inundándome los ojos, las viejas tristezas nuevas que me secan y que están haciendo de mis días de hoy, un terreno árido para caminar.

5 comentarios:

Anamen dijo...

Precioso, me ha encantado.

Yopopolin dijo...

pues aunque sean pocos, tus amigos deben sentirse afortunados de tenerte como tal, si señor... Muy bonitos versos...

ah! y la foto, preciosa!!

salu2

Pablo Sánchez dijo...

agraciado mensaje y afortunados amigos.

Carlos Labarta dijo...

Muchas gracias por tus palabras.. Un saludo también ahora, desde aquÍ!

gamusino2 dijo...

Me gusta tu sinceridad, eso es un valor en alza, teniendo en cuenta los tiempos de enorme hipocresia que nos ha tocado vivir. Te hace un valiente.

Me gustaria encontrarme entre el afortunado grupo de tus amigos