16/9/08

PARTITURA EN CARA B


No es extraño en absoluto que haya quienes busquen entre sus más cercanos a aquellos que les transmitan aspectos positivos de la vida y que esta forma de proceder sea esa selección natural que nos retrata y nos sitúa en sociedad, en nuestro pequeño gran mundo de alianzas junto a los que comparten en mayor o menor medida aspectos comunes, visiones semejantes de la realidad, la sociedad, gustos paralelos y mismas intensidades en las apreciaciones sobre otras personas o cosas, generalmente.

Caminamos sorteando todo tipo de dificultades íntimas, alienantes y extrínsecas, diferenciadoras, todos los días de nuestras vidas, a cada instante. Todo lo que de bello tiene la vida, tiene su cara B, y sobre nosotros carga un peso que buscamos de continuo aligerar en alguna forma.

Pero hay quienes no consiguen cambiar el disco y el sonido que emiten nos disgusta, nos resulta tedioso, aburrido, harto negativo... Les marginamos. Nos apartamos de ellos y les apestamos. No hay quien se pare un minuto a escucharles.
Al fin y al cabo, creemos pensar, no somos ni psicólogos ni psiquiatras y, mucho menos, capaces de solucionarles la vida, cuando somos menos capaces de apagar el ruido que la nuestra lleva, cuando nos consideramos debilitados por nuestras preocupaciones y la reiteración de nuestros peores sonidos individuales nos puede a veces, nos hace caer en la necesidad de la ayuda amiga, del apoyo, buscamos el hombro que nos consuele de nuestra tristeza... De igual manera que aquellos que abandonamos en el camino hicieron, llamándonos por nuestro nombre, porque nos conocían y querían de nosotros, que aparentemente estábamos bien, la ayuda que en esos momentos nosotros acabamos necesitando del mismo modo...
No aceptaríamos egoístamente ser escupidos, ni apartados. Pensamos que aquellos casos eran cuadros clínicos de los que más valía separarse... No éramos quienes... No somos iguales a ellos, no nosotros que comprendemos el porqué de nuestros pesares cuando estamos mal y nos justificamos blandamente y vemos con suerte que a diferencia de ellos, aún contamos con cierta seguridad con la amistad de alguien, la amistad cierta y el oído dispuesto...
O no?

18 comentarios:

CORNELIVS dijo...

Hay casos y casos amigo Carlos. Pero la regla general es esta: me parece que no deberiamos ser egoistas, deberiamos pensar en lo que somos capaces de DAR, y no en lo que somos capaces de recibir.

El individualismo cruel de la sociedad en que vivimos, nuestro egoismo y nuestra comodidad, muchas veces nos hacen apartarnos de las personas que verdaderamente nos necesitan.

Buen post amigo Carlos, digno para reflexionar.

Un cordial saludo

Gil dijo...

A veces creo que la gente se margina, la gente no se integra, la gente prefiere seguir siendo fiel a su disco, a su inveterada cara A, a su sonido monoaural...¿Quién sabe si es la forma de vida que buscan? Hay gente tremendamente feliz viendo pasar las horas sin hacer nada...Hay gente cuya felicidad depende exclusivamente de una tarjeta de plástico sin límite de compra...La sociedad tiende a convertirnos en seres bulímicos de consumo rápido y futil, de momentos y objetos inútiles...Lo poco que recibe la gente por su trabajo se transforma en ese ser monstruoso que se llama DEUDA y que encadena a realidades que no gustan...

A mí me entristece ver muchas caras por las mañanas con gesto adusto, gesto de disgusto, gesto de circunstancia vital estancada...Ciertamente las circunstancias de cada uno son ilimitadas, y cada uno ve y valora su problema según su entorno vital...

...pero también es cierto que la voluntad en el cambio implica un esfuerzo que mucha gente no está dispuesta a realizar...y a veces tampoco se trata de buscar culpables o inocentes en esta rueda de la modernidad donde los clones de Sisifo empujan esa piedra llamada Deuda que le permite pequeños actos liberatorios, necesarios para seguir tirando...pero que a la larga deviene condena...

De ahí que a veces la huida le lleve a uno al refugio vital, aquel donde arrebujarse con conversaciones cálidas...e intentar solucionar lo que uno pueda en su entorno más cercano...porque la dispersión, como siempre digo, genera pérdida de energías y concentración...y la vida es tan, tan corta...

Carlos Labarta dijo...

CORNELIVS: desde luego, pero a veces es bueno abusar de las generalizaciones para provocar una reacción del pensamiento haciéndole culpable de cualquier falta ajena. Acepto tu regla general, la que debería ser, la que sería bueno que fuese, pero sabemos que no es así. Si dispusiéramos de tiempo suficiente para la reflexión, nos daríamos cuenta de que actuamos generalmente con cierta grado de equivocación, egoista y despótcamente con los demás, pero vivimos tan rápidamente nuestros días, que lo que verdaderamente sentimos como una necesidad es dar solución individual a nuestras preocupaciones sin curar en quiénes necesitan de nosotros y sin pararnos a pensar si perdemos más que ganamos. Quizás no sea este estrés moderno la causa única de todo mal... Pero la falta de tiempo para uno mismo, produce ese efecto contrario, por el que actuamos sin acogernos a ningún principio, olvidándonos a la vez de tantas otras cosas y personas!
Gracias por reflexionar conmigo sobre esto... La falta de comentarios sobre todo esto tras la lectura del post me huele a confirmación de que existen cosas que no deseamos mirar por todo lo que comentamos... o no?

Un cordial saludo y una cordial felicitación porque según mi calendario de mesa ayer fue el santo de tu Nick!

GIL: pero no sólo a veces, que parecen pocas veces, sino casi siempre la gente prefiere su propia vesania, conocida y soportada y mejor comprensible, a la vesania de los otros que siempre es más ruda y dura de entender por todo lo dicho arriba... No dudo que sea una modo en el que hay quienes prefieren vivir. De siempre escuché que este tipo de gente acaba por sacarle un provecho a esa especie de depresión continuada en la que caen. Los letristas encuentran un motivo constante de inspiración para sus canciones, el escritor consigue nuevos ángulos desde donde apoyarse para rellenar folios blancos, el filósofo, renovadas ideas viejas con las que justificar una visión crítica del hombre, los políticos en oposición, el motivo de la expresión de su postura contraria... Todos acaban por situarse en un punto de su mapa, dándose o no, objetivamente, una distrosión de la realidad. Al fin y al cabo, cada cual la percibe como vivió y así vive y piensa cómo será... Compradores compulsivos encuentran consuelo y evasión en nuevas adquisiciones y este vicio de sinfin consumista, como otros tantos enumerables, nos conducen a problemas de dependencia más graves y ponen de relieve las carencias de una sociedad que nos retribuye mal por nuestros quehaceres, volviéndonos a situar irremediablemente en la injusticia social de la que ya éramos víctimas en un principio.
Los poemas faciales de cada mañana son elocuentes, nos cuentan la injusticia de la que somos presos y, en este sentido, nos lleva a conclusiones diversas y tantas como caras...
Hay gente anclada en su desgracia, pero por asunción de que la vida no les ha dado la gracia de poder desarrollarse de otro modo que ése y porque la sociedad contra la que pretendieron siempre luchar también les ha situado en su parcela de miseria vital y soportan estoicamente el peso de esta pena capital de verse reducidos pasivamente a cierta fatalidad cotidiana en continua actualización.
Es en nuestra selección, en la escala de nuestro pequeño mundo, en donde tendemos a tomar a los justos por pecadores en respuesta convulsa a lo que ese gigante, la sociedad, ha hecho y hace día a día con nosotros. Es ese el mejor modo de resarcirse de nuestra propia exclusión?
Siendo la vida tan corta y tan grande esa sociedad, cabría esperar que el cúmulo de voluntades produjera un cambio que no somos capaces de emprender en cada uno de nuestros reductos de mundo por un miedo cerval a ser devueltos al sitio por una nueva repulsa, por la exposición al acostumbrado rechazo de siempre...

UN FIEL ABRAZO A LOS DOS POR VUESTRAS PALABRAS Y POR VUESTRAS REFLEXIONES! UN RENOVADO GRACIAS POR VUESTRA ATENCIÓN!

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Todos deberíamos pasar largas temporadas en la cara B para aprender a ser más humildes, tolerantes y comprensivos.

Carlos Labarta dijo...

Pero no lo pasamos... No queremos oir la cara B... No sabemos leer partituras que no son nuestras...
Gracias por tu visita!
Un saludo fiel!

Anika dijo...

Día a día la sociedad cada vez se vuelve más individualizada, más egoísta de manera que aparta esa cara negativa que de vez en cuando nos visita.
Es necesario, incluso sin quererlo de vez en cuando esa cara problemática nos visita, y nos sentimos tristes, desamparados y necesitamos de quien nos cuide,si fuerámos siempre alegres, fuertes y dispuestos no seríamos seres humanos.
Cuanto más avanzamos en esta sociedad con tan tremendos adelantos, más fácil es caer en las garras del cuadro clínico y si no escuchamos esa pequeña tristeza del que te rodea y lo apartamos lo que hoy es un simple problema que se curaría con un poquito de cariño, mañana puede ser un cuadro difícil de curar.
Perdonad el rollo, es que yo sí estoy estudiando psicología, XD.

Carlos Labarta dijo...

ANIKA: muchas gracias por compartir tus opiniones sobre este punto... No sabía que estudiaras psicología. Te envidio, porque fue una carrera entre muchas que también estuve a punto de escoger... Pero desarrollé individualmente el lado filantrópico y preferí alimentarlo de palabras y literatura... me alegra que alguien como tú, que estudia estos aspectos desde un punto de vista profesional, opine con tu sencillez. No dejo de desarrollar este sentido mío de tender a observar lo que en la sociedad anda mal, que es como mirar detenidamente al individuo para luego generalizar y sacar alguna conclusión no demasiado incierta. Espero que tu visión mejore mis puntos de vista de aficionado. Decirte que una noticia en La Opinión de hoy, que tendría que ver, y mucho, con lo que tu estás estudiando, me ha provocado reflexionar para la creación de una nueva entrada programada para esta misma tarde y que espero que me comentes. Cierto es queno pretendo enseñar nada, sino dejarme llevar por las impresiones que cualquier cosa me cause, por eso te pediría que le echases un ojo y me comentaras algo... Es posible que tú también hayas leído la noticia. En fin, gracias reiteradas por seguir por ahí... Un besico!

Ripley /Pauline dijo...

Me ha gustado mucho tu reflexión. El otro día colgé en mi blog unas fotos que había hecho este verano y hablaba un poco de lo que tú hablas al inicio de tu post. Los seres humanos somos imprevisibles, incongruentes y sumamente egoístas y es algo que no tiene pinta de cambiar nunca. un saludo

Carlos Labarta dijo...

RIPLEY / PAULINE: gracias por pasarte.. He echado un ojico a tu blog y sí, es cierto.. no parece que vaya a cambiar nunca, pero lo más preocupante es que existe mucho, cómo decirle?, mucho teórico condolido... que jamás pasa a la acción... En esto, para cambiar algo, uno ha de empezar por uno mismo, por lo que tenga mas cerca para comenzar el cambio que se desee... Si no, no va a haber tu tía... Un saludo! (Te agregué al blogroll! A ver si nos vemos más veces!)

Anika dijo...

Gracias por todas esas palabras.
Es una carrera bastante compleja, pero interesante, ves a las personas de otra forma y la realidad desde otra perspectiva.
Pues...te refieres a la noticia de que más de seis millones de personas sufren depresión en España?
Bueno, si no es esa, ya la veré cuando la pongas, la comentaré con gusto.

Mª Antonia dijo...

Querido Carlos:
Me alegra comprobar que sigues removiendo conciencias con tus reflexiones, tan humanas como divinas.
La de hoy conllevaría kilómetros de observaciones si tuviéramos tiempo suficiente de recorrer palmo a palmo nuestro interior.
¡Cuánta verdad! Es que a veces la primera e instintiva predisposición a atender la cara B del otro, queda solapada por esa comodidad egoísta tan común en nuestra sociedad materialista actual. Lo contrario y lo "raro", por desgracia, es detenernos a escuchar el lado B del ser humano. A esa virtud tan cara los entendidos la llaman "empatía" ... y duele mucho el corazón afectado por la misma.
(No sé si se me ha entendido al final). Lo siento, pero hoy no tengo la mente muy clara.

Un abrazo.

Ignacio Bermejo dijo...

El mensaje casi nunca es fiel al emisor. Muchas veces no decimos lo que queremos o no somos entendidos tal y como queremos. Un abrazo.

Cantu dijo...

Oidos dispuesto, es lo que rescato para formularme una idea.

Uno no busca el apoyo, el apoyo debe nacer en el momento que sucede la desgracia, es tan ficil tener de esos oidos o de esos ojos que desean comprender y ponerse en el mismo lugar y en el mismo sentimiento que el tuyo, que puede llegar hasta llorar sintiendo lo mismo que tu, es tan dificil, no soy psicologa de profesion ni puedo lidiar con mis problemas, pero cuando se trata de los que me importa o de un extarño extranjero trato de poner de mi parte si se que algo en aquella persona sufre, ya que si a mi me pasa lo mismo me encantaria tener ayuda.

PD: me encantó el blog :)

Carlos Labarta dijo...

Mª ANTONIA: sonrojado por tus piropos. En efecto nuestra intimidad está llena de folios blancos por escribir, es el mejor campo de cultivo para el que pretende refelxionar y en el que extraer materia suficiente para argumentar cualquier visión. Las experiencias nos nutren para ello, incesantemente. Gracias a tu perspectiva, hemos conseguido dar con la palabra o expresión que resme muy certeramente el sentido de mi mensaje, la falta de empatía... Ella pone muy de manifiesto la diversidad de carencias que padecemos individualmente y como seres sociales... Clarísmo tu comentario, clarísima tu mente, como siempre...
(Sobre todo lo bueno que me inspiran tus poemas, ya te diré en su sitio... Gracias por hacerme vibrar así...)
Otro abrazo para ti!

IGNACIO BERMEJO: en efecto en este tipo de problemas se ponen de manifiesto hasta los más elementales principios desatendidos de la comunicación... Gracias por pasarte! Hasta más ver!

CANTU: preciosa forma de disponer tus oídos para esta respuesta tuya, preciosos porque provocan una tan cierta auto-reflexión, porque llevan a una conclusión determinante... De acuerdo contigo en que en efecto el apoyo ha de brindarse inexcusablemente cuando llega la desgracia. (Pensar siquiera que estamos apoyando a quien no lo necesita es un absurdo) Y creo que fue el filósofo Enmanuel Kant quien dijo eso de que hay que actuar de manera que lo que desearíamos para nosotros mismos, podamos desearlo también para el prójimo, sin perjudicio de ninguno de los dos... (Algo parecido) es un código deontológico inveterado, que pulula por encima de las páginas hasta de la Biblia, pero que en cuestiones éticas y morales es propiamente indubitable... (Dicho todo esto sin pretender vincular este tema con cuestiones religiosas)... Pero vamos, desde que el mundo es muno hemos tratado de limar esta aspereza, y aún hoy en día, lo que nos hace pensar que hemos de continuar limando... Como si aprisionados estuvieramos y desando romper los barrotes de un determinismo perjudicial... Ufff! Cómo me he levantado hoy! Espero nohaber sido muy farragoso! Gracias por tu visita y tu aportación, que valoro mucho!
Espero poder volverte a ver por aquí o en tu "casa"... Un afectuoso saludo!

RENOVADAS GRACIAS A TOD@S POR VUESTRAS APORTACIONES PARTICULARES, QUE ENRIQUECEN TANTO EL DEBATE.

Esther dijo...

Yo creo en el término medio, es decir ni dedicarse mucho así mismo ni a los demás,ninguna de las dos posturas es sana.Dedicándote a ti mismo no te enriqueces con las experiencias de los demás y digamos que te estancas socialmente y si te das demasiado a los demás a lo mejor te descuidas a ti mismo y eso tampoco es bueno.

Lo primero es quererse a uno mismo bien para poder querer bien a los demás , quien no se quiere asi mismo ¿como va a ayudar al projimo? .Lo mismo que si uno no soluciona bien sus problemas no podrá ayudar al resto..

Un beso

Carlos Labarta dijo...

ESTHER: supongo que no hay más complicado término medio de alcanzar que el de la preocupación egoista y egocéntrica por uno mismo, anteponiéndonos a nosotros mismos ante el padeciiento de los de más, incluso cuando más evidentemente observamos que se nos necesita... Pero, no da miedopensar que llegado el momento en el que deseemos que nos ayuden, aquellos que antes nos acompañron, puedan darnos la espalda, apestándonos...?
El amor de uno mismo, el cuidado que uno ha de tenerse debería ser siempre moderado... Quizás nuestra dependencia de los demás sea en esos momentos el problema que evidencia nuestra carencia de autonomía, pero ¿no es acaso necesaria la compresnión de los demás para conformarnos como seres sociales?

Otro beso!

JESUS y ENCARNA dijo...

si en el fondo andamos solos por la vida... si en el fondo nos necesitamos todos mucho.
Un beso
Encarna

Carlos Labarta dijo...

JESÚS Y ENCARNA: pues acompañémonos un poquico... Ay...!